Dinosaurios venezolanos

Hace 200 millones de años, un par de especies de dinosaurios deambulaba por un lugar entre las actuales poblaciones de Seboruco y La Grita, en el estado Táchira, Andes de Venezuela. Para ese entonces nada era igual a la actualidad: estaba en proceso la elevación ancestral de la cadena andina, el clima era cálido, había volcanes en erupción y no habían evolucionado las plantas con flores.

Corría el comienzo del período Jurásico. Suramérica comenzaba a separarse de África, con la cual conformaba un enorme super-continente junto a la Antártida, Madagascar, India y Australia. Volcanes continentales emanaban flujos de lava que modificaban el drenaje local originando lagunas y pantanos en una planicie con ríos desbordantes. El paisaje tropical húmedo estaba dominado por coníferas y helechos arbóreos con aspecto de palmera.

Entre 1989 y 1991, en un sector de la carretera entre La Quinta y Seboruco, a 4 km al noroeste de La Grita, fueron descubiertos los restos fósiles del primero de estos dinosaurios en rocas de la Formación geológica La Quinta, reconocida por sus enormes farallones de coloración rojiza. Estos pertenecían a un dinosaurio de un metro de longitud, herbívoro, que quizás complementaba su dieta con insectos, y que fue referido originalmente al género Lesothosaurio. En el 2008 se cuestionó esta clasificación científica y en agosto de 2014 se publicaría como una especie diferente, Laquintasauria venezuelae. Este reptil primitivo estaría emparentado con los Stegosaurus, Iguanodon y Triceratops.

Reconstrucción artística de Laquintasauria venezuelae, por Mark Witton.

Junto a los restos fósiles del Laquintasauria había dientes de otro dinosaurio. No sería sino hasta 2011 que serían encontrados los huesos de este último, que en octubre de 2014 recibiría el nombre de Tachiraptor admirabilis, por el nombre del estado donde se encontró y en homenaje a la Campaña Admirable del Libertador Simón Bolívar que atravesó por la zona. Este era un dinosaurio carnívoro, relacionado con el Velociraptor, que se alimentaba de pequeños dinosaurios y otros reptiles más pequeños. Medía entre 1,5 y 2 metros de largo y se desplazaba erguido sobre sus patas traseras, al estilo del Tiranosaurio rex, del cual se cree sea un probable antecesor. Tenía el mismo aspecto general que el Laquintasauria. No se conoce el ancestro común de ambos grupos, pero se cree que unas formas cercanas al Tachiraptor darían origen a las aves modernas.

Reconstrucción artística de Tachiraptor admirabilis, por Gerardo Guillen Poleo.

Laquintasauria y Tachiraptor revisten particular interés al provenir de un período donde se conocen pocas especies de dinosaurios carnívoros, y por ser  las dos únicas especies de dinosaurios de Venezuela y de casi todo el norte de la América del Sur. Estos descubrimientos nos recuerdan que la Tierra y la vida que ella alberga están en continuo cambio. Allí donde había dinosaurios, tortugas, peces, cocodrilos y vegetación de tipo húmedo tropical, hoy día es una región semiárida con una flora y una fauna muy diferentes, que sigue cambiando. La biodiversidad del pasado no es igual a la biodiversidad actual, pero nos recuerda que la vida en la Tierra ha sufrido un proceso dinámico tanto como la misma superficie del planeta.

¿Sabes cuales dinosaurios o animales ya extintos existieron en tu región?


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